Es práctico pensar que lo más racional es ser nihilista, casi siempre llegamos siendo arrastrados a la orilla de esa playa, después de salir más muertos que vivos de alguna imprudente gallardía.
La vida es azarosa y no responde a ninguna lógica conocida y para ser franca, inventar excusas para continuar andando es totalmente agotador. Además, cuesta creer que hagamos tantos esfuerzos y emprendamos heroicos actos de coraje sólo porque socialmente no es aceptable “echarnos a morir”, hacer “nada” de nuestra vida gastándola de una manera hedonista e “inútil”, como en algún momento de nuestra vida todos hemos secretamente anhelado.
El vértigo es el compañero incondicional en el devenir de la vida, el vértigo es solo la vida misma defendiéndose, como dijo Kundera, sentimos vértigo porque en el fondo deseamos caer, el vértigo es esa contradicción entre el deseo de caer y el temor de morir.
Hay momentos en que nos cuesta aceptar que estamos cansados y que en realidad desearíamos dejarnos ir, soltar el freno de mano que nos mantiene en pie, acabar esta corrosiva batalla contra la gravedad.
Ninguna persona que continúe respirando puede decir que vive sin fe y que no necesita de una flor o del breve roce de otro ser humano.
La esperanza es el mal vital, la misma concepción, en una eyaculación se despiden 250 millones de espermatozoides que se baten, jugándose a muerte la limitada energía que les depara natura, contra la improbable esperanza de alcanzar un óvulo.
Vivir es un acto de fe, desde el punto cero y quien crea que esto no es así, le invito a lanzarse de un puente…
¿Qué sería de la humanidad si las madres no olvidasen el dolor, ante los ojos indefensos de sus pequeñas creaturas?
¿Qué sería de vos y de mí, sin la ternura?
Seríamos polvo, historia sin relevo.
Venimos al mundo en un innegable acto suicida, algunos no llegan a ser anhelo, otros topamos con la suerte de ver algunos amaneceres antes de desaparecer, aunque, en algún momento olvidemos qué sólo somos nosotros y nuestra limitada percepción, quiénes comprimimos conceptualmente, el misterio infinito de la vida.



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